En los últimos días el Gobierno ha anunciado la creación de HODIO, una estructura que se presenta como un instrumento para combatir el odio, pero que en la práctica plantea algo mucho más inquietante: que el poder político empiece a vigilar, clasificar y señalar lo que los ciudadanos pueden o no pueden decir.
La libertad de expresión no necesita tutela del Gobierno. Necesita exactamente lo contrario: límites claros al poder para que ningún gobernante —del signo que sea— pueda decidir qué opiniones son aceptables y cuáles deben ser apartadas del debate público.
En democracia, el Estado no está para supervisar las ideas de los ciudadanos. Está para garantizar que todos podamos expresarlas, incluso cuando incomodan al poder. Especialmente cuando lo incomodan.
Por eso creemos que este paso merece una respuesta clara y serena por parte de quienes llevamos años defendiendo una sociedad abierta y una democracia adulta. No se trata de exagerar ni de dramatizar. Se trata, sencillamente, de no acostumbrarnos a que el poder cree mecanismos para fiscalizar el discurso público.

Desde el Club de los Viernes hemos impulsado una iniciativa para defender sin ambigüedades la libertad de expresión frente a este tipo de proyectos.
Por eso os pedimos dos cosas muy sencillas.
La primera, vuestra firma. Que quede claro que los socios y simpatizantes del Club de los Viernes no miran hacia otro lado cuando se intenta abrir la puerta a estructuras de control ideológico.
La segunda, vuestra movilización. Compartid la iniciativa, hablad de ella, difundidla. La libertad se debilita cuando quienes creen en ella guardan silencio.
España necesita ciudadanos que no deleguen la defensa de sus derechos. Y el Club de los Viernes nació precisamente para eso: para recordar que las libertades no se administran desde el poder, se defienden desde la sociedad.
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