El Presidente del Senado ha plagiado descaradamente a varios autores en «su» manual de filosofía. España no puede permitirse que una de las más altas instituciones del Reino esté presidida por un plagiador, un hecho que debilita la imagen de nuestra nación y al propio sistema constitucional sobre el que se asienta la democracia parlamentaria española.
El grado de plagio del libro de Manuel Cruz alcanza no ya sólo a párrafos enteros de «su» obra, sino incluso también a los propios ejemplos explicativos y las acotaciones empleados en su supuesto manual.






